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La planta

Cannabinoides: qué son el THC, el CBD, el CBG y el CBN

La pregunta más repetida del mostrador es «¿cuánto tiene?», y es justo la que menos información devuelve. Esto es lo que hay dentro del tarro de verdad.

30 de julio de 2026 10 min de lectura La planta

En este artículo

En este artículo

  1. Por qué un porcentaje de THC no dice lo que parece
  2. Qué es un cannabinoide y cuántos hay
  3. La planta no fabrica THC: fabrica THCA
  4. El CBGA: el tronco del que salen todos
  5. THC, CBD, CBG, CBN y THCV, uno a uno
  6. El sistema endocannabinoide, en tres frases
  7. Qué informa más que un porcentaje
  8. Cómo leer un número de análisis sin sacar conclusiones falsas

En corto

  • Un cannabinoide es una molécula que la planta produce en las glándulas de los tricomas: se han descrito más de cien, aunque solo cuatro o cinco tienen nombre fuera de un laboratorio.
  • La planta no fabrica THC, fabrica THCA: su forma ácida, que no es psicoactiva. Hace falta calor para convertirla, y por eso un análisis distingue el THC del THC total.
  • Todos salen del mismo precursor, el CBGA, y la genética de la planta decide qué enzima lo transforma en THCA, en CBDA o en CBCA.
  • El CBN no lo fabrica la planta: aparece cuando el THC se oxida con el tiempo, la luz y el calor, así que es un marcador de edad del material.
  • Un porcentaje suelto no predice la experiencia: la cantidad, la vía, la tolerancia y el estado del material pesan más que dos puntos en una etiqueta.

«Un 24 %.» Ahí se acaba la conversación. Alguien pregunta cuánto tiene, se le da un número con un decimal y las dos partes se quedan tranquilas, como si el número hubiera dicho algo.

Es la pregunta más frecuente del mostrador y la que menos informa de todas, porque ese número casi nunca significa lo que quien pregunta cree. Detrás hay una química que se explica en diez minutos y que sí describe la planta.

Por qué un porcentaje de THC no dice lo que parece

Tres problemas, y ninguno es opinable.

El primero es la muestra. Un cogollo de la punta y otro de una rama baja de la misma planta dan cifras muy distintas: la resina no se reparte por igual. Un análisis mide lo que entró en el bote del laboratorio, no lo que hay en el tarro.

El segundo es que el número vende. En los mercados legales de Estados Unidos, con etiquetas obligatorias y laboratorios acreditados, se ha hecho el experimento varias veces: comprar producto en tienda y volver a analizarlo por fuera. La cifra medida suele quedar por debajo de la de la etiqueta, a veces por varios puntos, y casi siempre en la misma dirección. Cuando el número más alto se vende mejor, todo empuja hacia arriba. Añade que un «25 %» redondo suele ser la estimación de alguien, no la salida de un cromatógrafo.

El tercero es el que importa. Aunque la cifra fuese exacta, no predice la experiencia. Un trabajo de 2020 comparó a personas usando flor de en torno al 20 % con otras usando concentrados de en torno al 70 %: las segundas acababan con mucho más THC en sangre y puntuaban casi igual en las escalas de intoxicación subjetiva. Entre medias hay tolerancia, cantidad, vía, ritmo y persona.

Qué es un cannabinoide y cuántos hay

Un cannabinoide es una molécula de una familia concreta que la planta fabrica en las glándulas de los tricomas, las mismas donde produce los terpenos. Químicamente son terpenofenoles: mitad terpeno, mitad fenol, en una sola pieza.

Se han descrito más de cien, dentro de unos quinientos compuestos identificados en la planta. Fuera de un laboratorio se nombran cuatro o cinco: casi todos aparecen en cantidades diminutas y de la mayoría no se sabe nada porque nadie ha podido estudiarlos en serio.

Y hay tres cosas distintas que comparten nombre: los fitocannabinoides son los de la planta, los endocannabinoides los fabrica tu cuerpo y los sintéticos salen de un laboratorio.

La planta no fabrica THC: fabrica THCA

Este es el dato que casi nadie conoce y el que más cosas explica. Una flor recién cortada no contiene prácticamente THC. Contiene THCA, ácido tetrahidrocannabinólico: la misma molécula con un grupo carboxilo colgando. Y con ese grupo puesto, no es psicoactiva. No encaja bien en el receptor donde encaja el THC.

Para convertirla hace falta calor: rompe ese grupo, que se marcha en forma de dióxido de carbono, y lo que queda es THC. Se llama descarboxilación y ocurre en el momento en que se prende o se vaporiza la flor, ahí mismo. También pasa despacio con el tiempo y la luz, de forma parcial y descontrolada. Con el CBDA y el CBD, igual.

De ahí sale una consecuencia que sorprende: comer flor cruda no hace lo mismo que fumarla. Una hoja fresca en una ensalada aporta sobre todo THCA. Por eso cualquier preparación comestible pasa por una fase de calor, y por eso los zumos de planta fresca son otra cosa, con otra composición y con una investigación en pañales.

La segunda consecuencia está en los papeles. Un análisis serio da columnas distintas:

  • THC: el que ya está convertido en la muestra, que en flor bien conservada es poco.
  • THCA: el ácido, que es la inmensa mayoría.
  • THC total: lo que quedaría si todo el ácido se convirtiera. Se calcula, no se mide: THC + (THCA × 0,877).

Ese 0,877 es la proporción de peso entre las dos moléculas: el ácido pesa más porque lleva encima el grupo que va a perder. Una flor con 20 % de THCA y 0,5 % de THC tiene un THC total de un 18 % largo, no de un 20,5 %. Si comparas el «THC» de un análisis con el «THC total» de otro, no comparas nada.

El CBGA: el tronco del que salen todos

La planta no fabrica cada cannabinoide por su cuenta. Fabrica uno, el CBGA (ácido cannabigerólico), y a partir de ahí reparte. Tres enzimas distintas cogen ese CBGA y lo convierten en THCA, en CBDA o en CBCA, según cuál de ellas lleve la planta escrita en su genética.

Eso aclara dos cosas de golpe. La primera, por qué una variedad es «de THC» o «de CBD» y no es cuestión de grado: depende de qué enzima tiene funcionando. Una planta con la sintasa del CBDA activa convertirá su CBGA en CBDA, la riegues como la riegues. La segunda, por qué queda tan poco CBG al final: es la materia prima y se gasta. En flor madura suele aparecer por debajo del 1 %.

Las variedades ricas en CBG de los últimos años no fabrican más: les falta la enzima siguiente, así que el precursor se queda quieto y se acumula. El tronco sin ramas.

THC, CBD, CBG, CBN y THCV, uno a uno

Con una regla: donde no se sabe, se dice que no se sabe. Que es la mayor parte.

CannabinoideDe dónde saleQué se sabe
THCDel THCA, con calorEl responsable del efecto psicoactivo. Aislado en 1964. El único cuyo mecanismo está bien descrito: se une al receptor CB1.
CBDDel CBDA, con calorNo es psicoactivo como lo es el THC. Apenas se une al CB1 y actúa por otras vías aún en discusión. El más estudiado después del THC, y aun así hay más titulares que conclusiones firmes.
CBGDel CBGA que no se transformóEl precursor común. En flor madura queda muy poco. La investigación es casi toda de laboratorio y preliminar.
CBNDe la degradación del THCNo lo produce la planta: aparece con el tiempo y el oxígeno. Levemente psicoactivo, mucho menos que el THC.
THCVDe otra rama, la del CBGVAEmparentado con el THC, con la cadena lateral más corta. Aparece en algunas genéticas africanas y asiáticas, casi siempre en trazas.

El CBN es el más malinterpretado. La planta no lo fabrica: es lo que queda cuando el THC se oxida con el tiempo, el aire, la luz y el calor. Fue el primero de todos en aislarse, a finales del siglo XIX, justo porque el material que llegaba a los laboratorios europeos había viajado meses y estaba lleno de él.

Un CBN alto no describe una variedad: describe una fecha. Es el marcador de edad más fiable que tiene una flor, y conviene mirarlo cuando entra un lote del que no sabes cuándo se cosechó. Su fama de sedante viene de que el material viejo se percibía distinto, y la evidencia que la respalda es floja: hay más suplementos vendiéndolo que estudios sosteniéndolo. Sólido es lo otro: si sale CBN, algo se ha oxidado, y eso se controla con humedad, oscuridad y botes cerrados.

El THCV es la curiosidad de la lista: se parece al THC, pero sale de otra rama de la ruta, la que arranca en el CBGVA. Se comporta de forma distinta según la cantidad y casi todo lo publicado es en animales o en célula. Buen ejemplo de lo que pasa con los cannabinoides menores: hay señales interesantes y no hay conclusiones.

El sistema endocannabinoide, en tres frases

El THC hace algo porque hay algo a lo que agarrarse. Hay dos receptores descritos: el CB1, repartido sobre todo por el sistema nervioso, y el CB2, más presente en el sistema inmunitario y en la periferia. El THC encaja en el CB1 y ahí empieza lo demás.

Tu cuerpo fabrica sus propias moléculas para esos receptores. La primera que se identificó, en 1992, se llamó anandamida, del sánscrito ananda, dicha; la otra grande es el 2-AG. No encienden ni apagan nada: modulan lo que otros sistemas están haciendo.

Y el orden importa, porque casi siempre se cuenta al revés: el sistema estaba antes. No existe para el cannabis. Lo encontramos tirando del hilo de por qué la planta hacía efecto, y resultó ser una pieza de nuestra fisiología que llevaba ahí desde mucho antes de que nadie prendiera nada.

Qué informa más que un porcentaje

Si el número no predice la experiencia, la pregunta razonable es qué la predice mejor. Por orden de peso:

  1. Cuánto y cómo. La cantidad y la vía mandan por encima de lo demás. La misma flor da experiencias distintas según el ritmo al que se consume.
  2. Quién. Tolerancia, costumbre, momento, si se ha comido. Nada de esto sale en un análisis.
  3. El estado del material. Una flor bien conservada y otra del mismo lote tres meses al sol son dos cosas distintas, y la segunda ya no se parece a su etiqueta.
  4. El perfil completo. El aroma y la proporción entre compuestos describen un tarro mejor que un número solo. Ahí entran los terpenos, comprobables en el acto: abres, hueles, coincides o no.

Y toca ser honesto con la hipótesis más citada del sector. Que los compuestos de la planta se modulan entre sí —el efecto séquito— tiene indicios, y tiene también estudios que no lo han encontrado a las concentraciones reales de la planta. Sirve para explicar por qué el porcentaje solo es insuficiente. No sirve para repartir efectos por terpeno en una tabla de colores.

De ahí sale una forma de describir que se sostiene sin prometer nada, y que desarrollo en cómo describir una variedad en el mostrador: aroma, genética, procedencia y fecha de entrada. Cuatro datos comprobables valen más que un decimal.

Cómo leer un número de análisis sin sacar conclusiones falsas

Cuando llega un análisis con un lote, o alguien te enseña uno en el móvil, hay cinco preguntas que lo colocan en su sitio. El detalle de cada una está en cómo se lee un análisis de laboratorio.

  • ¿Pone THC o THC total? Si no lo distingue, no sirve para comparar.
  • ¿Aparece el THCA por separado? Si solo hay una cifra grande, alguien ha simplificado.
  • ¿De qué lote y de qué muestra salió? Sin lote y sin fecha, describe un pasado que no puedes localizar.
  • ¿Hay CBN, y cuánto? Es el reloj del material: si sube, el lote tiene tiempo o ha estado mal guardado.
  • ¿Quién lo firma y con qué método? Un número sin laboratorio detrás es una opinión con decimales.

Y una regla que ahorra discusiones en la barra: un análisis describe el día en que se hizo, no una propiedad permanente del tarro. Los cannabinoides se degradan, los terpenos se van, el CBN sube. Un papel de hace ocho meses cuenta cómo era aquello entonces.

Con eso se contesta mejor que con un porcentaje cuando alguien pregunta «¿cuánto tiene?»: «tiene tal, medido por este laboratorio en esta fecha, y entró el día tal». Más largo que «un 24 %», dice bastante más y no compromete a nada que no puedas sostener.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos cannabinoides tiene el cannabis?

Se han descrito más de cien, dentro de unos quinientos compuestos identificados en la planta. La inmensa mayoría aparece en cantidades diminutas y apenas se ha estudiado. En la práctica solo cuatro o cinco se nombran fuera de un laboratorio.

¿Qué diferencia hay entre THC y THCA?

El THCA es la forma ácida que produce la planta y no es psicoactiva. El THC aparece cuando el calor le quita el grupo carboxilo, un proceso llamado descarboxilación, que ocurre al prender o vaporizar la flor. Por eso una flor recién cortada contiene casi todo THCA y muy poco THC.

¿Qué es el THC total en un análisis?

Es una cifra calculada, no medida: el THC que ya hay más el que saldría si todo el THCA se convirtiera. La fórmula habitual es THC + (THCA × 0,877), y ese factor es la proporción de peso entre las dos moléculas. Comparar el THC de un análisis con el THC total de otro no tiene sentido.

¿De dónde sale el CBN del cannabis?

La planta no lo fabrica. El CBN es lo que queda cuando el THC se oxida con el tiempo, el aire, la luz y el calor. Por eso un CBN alto es un indicador de edad o de mala conservación del material, no un rasgo de la variedad.

¿El porcentaje de THC indica lo fuerte que es?

Solo en parte, y menos de lo que se cree. El número depende de la muestra concreta que se analizó y de quién la midió, y la experiencia depende sobre todo de la cantidad, la vía, la tolerancia y el estado del material. Hay estudios en los que concentraciones muy distintas dieron niveles de intoxicación subjetiva parecidos.

El dato, donde se atiende

AppClub guarda cada variedad con su ficha, y cada entrada con su proveedor y su fecha, en la misma pantalla donde se dispensa. Un porcentaje suelto informa poco; con contexto, algo más.

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