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La planta

Variedades y terpenos: cómo describirlas en el mostrador

Tienes diez segundos y dos personas esperando. Lo que contestes puede ser exacto o puede ser una promesa que no te toca hacer.

3 de agosto de 2026 11 min de lectura La planta

En este artículo

En este artículo

  1. Por qué «índica» y «sativa» ya no explican casi nada
  2. Qué es un terpeno y cuáles vas a oler en el tarro
  3. El efecto séquito: qué se sostiene y qué es marketing
  4. Más allá del THC: CBD, CBG, CBN y el porcentaje suelto
  5. Cómo describir una variedad sin prometer nada
  6. La ficha de variedad que sirve en el mostrador
  7. Conservación: humedad, luz y el bote abierto toda la tarde
  8. Cómo se enseña esto a quien entra a la barra la semana que viene

En corto

  • La etiqueta índica o sativa describe el porte de la planta y su ciclo de cultivo, no lo que una persona va a sentir: siglos de hibridación han roto esa correspondencia.
  • Un terpeno es una molécula aromática volátil, la misma familia de compuestos que hace que el romero huela a romero; en el cannabis explica el olor, no el efecto.
  • El efecto séquito tiene indicios en laboratorio y muy poca evidencia en personas: sirve como hipótesis, no como tabla de correspondencias.
  • Un porcentaje de THC suelto no informa de nada si no sabes quién lo midió, sobre qué muestra y cuándo.
  • La ficha útil cabe en seis campos: nombre, genética, procedencia, fecha de entrada, aroma en dos palabras y notas de conservación, y tiene que estar en el mostrador.

«¿Y esta cuál es?» Alguien señala el tarro del medio, hay dos personas esperando detrás y tienes diez segundos. La respuesta más fácil del mundo es «esa es índica, te relaja». La has oído mil veces y seguramente la has dicho. También es, casi palabra por palabra, lo menos cierto que se puede decir en una barra.

No es purismo terminológico. Esa frase hace dos cosas malas a la vez: da una información que no se sostiene y suelta una promesa de efecto que un club no puede hacer. Las dos se arreglan sin convertir el mostrador en una clase de botánica.

Por qué «índica» y «sativa» ya no explican casi nada

La nomenclatura viene del siglo XVIII. Linneo describió Cannabis sativa en 1753 y Lamarck propuso Cannabis indica en 1785 para unas plantas de la India con otro aspecto: más bajas, más compactas, hoja más ancha. Los dos describían plantas, no experiencias.

Desde entonces han pasado dos cosas. Cincuenta años de hibridación deliberada: casi todo lo que hay hoy en un tarro español desciende de cruces hechos entre los setenta y los noventa, y vueltos a cruzar. Y los análisis: cuando se compara la etiqueta comercial con el perfil químico real, la etiqueta acierta poco, y hay «índicas» casi idénticas a una «sativa» del mismo mostrador. La morfología tampoco ayuda: altura, ancho de hoja y tiempo de floración son rasgos agronómicos. Predicen cómo se comporta el cultivo, no cómo se va a sentir una persona.

La palabra no está muerta, eso sí: sigue siendo vocabulario de cultivo. Hablar de porte índica es una forma rápida de decir planta corta, floración corta, cogollo denso, más papeleta con la humedad. Lo que no vale es sacarlo del invernadero y llevarlo a la barra como etiqueta de efecto.

Qué es un terpeno y cuáles vas a oler en el tarro

Un terpeno es una molécula aromática y volátil que la planta fabrica en las mismas glándulas donde produce los cannabinoides. No tiene nada de exclusivo del cannabis: es la familia de compuestos que hace que el romero huela a romero y la piel de una naranja a naranja.

Una planta puede contener más de cien, pero tres o cuatro concentran casi todo el perfil. Y son volátiles, que es la palabra clave de todo esto: se van con el calor, el aire y el tiempo. Cuando un tarro que olía a limón deja de oler a nada en tres semanas, eso que se ha ido son los terpenos.

TerpenoA qué hueleDónde más se encuentra
MircenoHerbal, terroso, mango maduroLúpulo, mango, tomillo, laurel
LimonenoPiel de cítrico, limpioNaranja y limón, enebro, menta
PinenoPino, resina, monteAgujas de pino, romero, albahaca, eneldo
Beta-cariofilenoPimienta negra, maderaPimienta negra, clavo, canela
LinalolFloral, lavandaLavanda, cilantro, laurel
TerpinolenoManzana verde, anisadoManzano, comino, nuez moscada, tilo
HumulenoLúpulo seco, tierra, maderaLúpulo, salvia, ginseng

Fíjate en que la segunda columna no dice qué hace ninguno de ellos. Es a propósito: un terpeno describe un olor comprobable en el acto. Abres, hueles, coincides o no.

El efecto séquito: qué se sostiene y qué es marketing

La idea ha calado porque es atractiva: los compuestos de la planta no actuarían por separado, sino modulándose entre ellos, de manera que el conjunto no equivale a la suma de las partes. El término es de finales de los noventa y se popularizó con un artículo de revisión de 2011 que se cita en todas partes, a menudo sin haberlo leído.

Lo que se sostiene: que la planta entera no es lo mismo que una molécula aislada, y que hay interacciones demostradas entre cannabinoides. Lo que no: la rueda de colores que reparte efectos por terpeno, mirceno para el sofá y limoneno para la euforia. Varios trabajos que han probado terpenos a las concentraciones en que aparecen de verdad en la planta no han encontrado que modifiquen la acción del THC sobre los receptores.

La postura defendible es la aburrida: hay indicios, no hay una tabla de correspondencias. Y se puede decir tal cual, que quien pregunta agradece más un «esto todavía no se sabe bien» que una certeza inventada.

Más allá del THC: CBD, CBG, CBN y el porcentaje suelto

El número grande de la pizarra es el problema más extendido. Un «22 %» suelto no informa de nada: no dice quién lo midió, con qué método, sobre qué parte de la planta ni hace cuánto. Un cogollo de la punta y otro de la parte baja de la misma planta dan cifras muy distintas. Y los números redondos acabados en 0 o en 5 casi siempre son la estimación de alguien.

Además del THC hay otros que conviene saber nombrar, sin adornarlos:

  • CBD. No es psicoactivo como lo es el THC, y aparece en cantidades bajísimas salvo que se haya buscado a propósito en el cruce.
  • CBG. Precursor: es la forma de la que derivan los demás durante la floración, y por eso queda poco al final del ciclo.
  • CBN. El más útil para lo tuyo: aparece cuando el THC se degrada con el tiempo, la luz y el calor. Un CBN alto es un marcador de edad, no un rasgo de la variedad.

El porcentaje, tal y como se usa, es un argumento de venta y no una información. Si tu club publica cifras, publica de dónde salen; y si no salen de ningún sitio, es más limpio no publicarlas.

Cómo describir una variedad sin prometer nada

Hay dos registros y solo uno es tuyo. El descriptivo habla de cosas comprobables ahí mismo: olor, aspecto, procedencia, fecha. El otro anticipa lo que va a pasar dentro de un cuerpo ajeno.

  • Bien: «tiene mucho limoneno, huele a piel de limón, entró el jueves pasado».
  • Mal: «esta te va a quitar la ansiedad».
  • Bien: «es la que trajo el cultivo de Marta, terrosa y muy fuerte de olor».
  • Mal: «esta es para dormir».

La regla dura, y conviene que esté escrita en algún sitio: en un club no se hacen afirmaciones terapéuticas ni se recomienda nada para una dolencia. Ni en la barra, ni en la pizarra, ni en el grupo de difusión.

Las razones son tres y ninguna es moral. Que no se puede saber: nadie detrás de un mostrador tiene información para predecir eso. Que atribuir en público propiedades terapéuticas a un producto no autorizado como medicamento es terreno resbaladizo. Y la que más pesa: si alguien ajusta o deja una medicación por algo que le dijiste el sábado, eso ya no es un problema del club, es de esa persona. Incluida la variante amable, la de «a mí me va bien para»: dicha desde el otro lado de la barra es un consejo con autoridad implícita, y quien la escucha la entiende así.

Puedo decirte a qué huele y cuándo entró. Lo que te va a hacer no lo sé, y quien te lo diga tampoco.

La respuesta cuando preguntan «¿cuál me va bien para el dolor de espalda?»

La ficha de variedad que sirve en el mostrador

La mayoría de los clubes que tienen fichas las tienen mal, y el fallo casi nunca es de contenido: es de sitio. La ficha completísima que vive en una carpeta de la oficina, en un PDF del Drive o en la cabeza del que trajo el lote no existe un sábado a las nueve. Seis campos bastan:

  1. Nombre. Uno solo, escrito siempre igual. «Limón #4», «limon 4» y «L4» son tres variedades para cualquier recuento.
  2. Genética. El cruce, si se conoce. Y si no, que ponga que no se conoce, en vez de inventar un nombre bonito.
  3. Procedencia. Quién la cultivó o de dónde vino. Es el campo que más se salta y el primero que hace falta cuando algo va mal.
  4. Fecha de entrada. El día que llegó al club, no el día que se abrió el tarro. Sin esto no sabes qué se está quedando parado.
  5. Aroma en dos palabras. «Cítrico intenso». «Terroso dulce». Dos, porque nadie lee un párrafo con gente esperando.
  6. Notas de conservación. Si entró húmeda, si hay que vigilarla, si el bote se abrió mucho el sábado.

Y lo importante: esa ficha tiene que estar donde está la persona que atiende, en la misma pantalla donde se dispensa. Si hay que ir a buscarla, no se consulta; y si no se consulta, en dos semanas está desactualizada y ya no puedes fiarte de ella. Es el mecanismo que arruina cualquier registro paralelo, y lo desarrollo en control de stock y trazabilidad: los nombres inconsistentes son la causa número uno de recuentos que no cuadran.

Conservación: humedad, luz y el bote abierto toda la tarde

Aquí el aroma deja de ser un tema cultural y se convierte en dinero. Tres factores, ninguno sofisticado:

  • Humedad relativa. La banda razonable va del 55 % al 62 %. Por encima del 65 % empieza el riesgo de moho, que no se negocia: lo que sale con moho se retira. Por debajo del 50 % el material se vuelve quebradizo y el aroma ya se ha ido.
  • Luz. La ultravioleta degrada el THC hacia CBN. El tarro transparente en la estantería donde da el sol de la tarde se paga en semanas.
  • Temperatura y aire. Cada apertura mete aire nuevo y se lleva parte de lo volátil. Un bote grande abierto cuarenta veces en un sábado pierde mucho más que el mismo producto repartido con cabeza.

De ahí sale la práctica en la que más diferencia se nota: bote de trabajo pequeño con la cantidad del turno, el resto cerrado y a oscuras. Dos minutos de cambio que casi nadie hace, y se ve en las mermas del mes siguiente. Porque esa es la conexión que se pierde de vista: la merma no empieza el día que alguien la anota, empieza tres semanas antes con el tarro al sol. Lo que acabas apuntando como pérdida es material que dejó de oler, que por eso nadie eligió y que se quedó parado. Si las mermas te suben siempre en verano, mira dónde están los botes antes que las balanzas.

Cómo se enseña esto a quien entra a la barra la semana que viene

Esto no se transmite con un documento de doce páginas, sino con un guion corto y repetición:

  1. Día 1. La frase prohibida y la permitida. Lo primero no es botánica: es que no se recomienda para dolencias, y qué decir en su lugar. Ensayada en voz alta.
  2. Día 1. Oler los tarros. Uno a uno, poniéndole a cada uno dos palabras propias. No hace falta que acierte el terpeno; hace falta que los distinga.
  3. Día 2. Los seis campos de la ficha. Que abra la de tres variedades y las cuente en alto. Si falta un campo, se rellena ahí mismo.
  4. Semana 1. Las tres preguntas de siempre. «¿Cuál es la más fuerte?», «¿esta cuál es?» y «¿cuál me recomiendas?». Respuesta preparada, sin improvisar en barra.
  5. Semana 2. Conservación. Quién cierra los botes, cuál sale al mostrador y qué se hace si algo huele raro o se ve húmedo.
  6. Semana 4. Repaso con alguien delante. Media hora viendo cómo atiende. Es la única forma de detectar si ha vuelto al «esta es índica».
Formación mínima de mostrador para alguien que empieza sin saber del tema.

Y una comprobación para saber si en tu club esto está resuelto o solo lo parece:

  • Cada variedad tiene un único nombre escrito igual en la pizarra, en la ficha y en el recuento.
  • Quien atiende puede ver la ficha completa sin levantarse ni preguntar a nadie.
  • Nadie en el equipo describe una variedad diciendo para qué sirve.
  • Sabéis qué día entró cada lote que hay hoy en el mostrador.
  • El bote que está en la barra no es el bote donde se guarda todo.

Si las cinco están, tu mostrador informa mejor que la mayoría y lo hace sin decir una sola cosa que no puedas sostener. El resto de la operativa que rodea a esto (recuentos, turnos, quién forma a quién) está en la guía de gestión de un club social.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre índica y sativa?

Originalmente describían dos tipos de planta con morfología distinta: la índica más baja y compacta, la sativa más alta y de hoja estrecha. Tras décadas de hibridación, casi todo lo que circula son cruces y la etiqueta no predice el perfil químico ni lo que sentirá una persona. Sigue siendo útil para hablar de porte y de ciclo de cultivo.

¿Qué son los terpenos del cannabis?

Son moléculas aromáticas volátiles que la planta produce en las mismas glándulas que los cannabinoides. Son los responsables del olor y no son exclusivos del cannabis: el limoneno está en la piel de los cítricos y el pineno en el romero. Al ser volátiles se pierden con el calor, la luz y el aire.

¿Es real el efecto séquito?

Es una hipótesis con indicios, no un hecho establecido. Hay interacciones demostradas entre cannabinoides, pero la evidencia en personas es limitada y varios estudios no han encontrado que los terpenos, a las concentraciones reales de la planta, modifiquen la acción del THC. Las tablas que asignan un efecto a cada terpeno son marketing.

¿Qué humedad debe tener el cannabis almacenado?

La banda de referencia habitual está entre el 55 % y el 62 % de humedad relativa. Por encima del 65 % aumenta el riesgo de moho y por debajo del 50 % el material se vuelve quebradizo y pierde aroma. Conviene guardarlo además a oscuras y sin cambios bruscos de temperatura.

¿Puede un club recomendar una variedad para una dolencia?

No. Quien atiende una barra no está en condiciones de predecir efectos ni de orientar sobre problemas de salud, y atribuir públicamente propiedades terapéuticas a un producto no autorizado como medicamento es terreno delicado. Lo que sí puede hacer es describir aroma, genética, procedencia y fecha de entrada.

La ficha, donde se dispensa

AppClub guarda cada variedad con su genética, su procedencia y su fecha de entrada en la misma pantalla donde se atiende. Las mermas y los traspasos quedan anotados cuando ocurren, no cuando alguien los recuerda.

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