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Control de stock y trazabilidad en un club de cannabis

En una tienda, un descuadre de existencias es dinero. En un club es, además, la única forma de explicar de dónde salió y a dónde fue cada gramo.

16 de julio de 2026 10 min de lectura Stock

En este artículo

En este artículo

  1. Qué significa trazabilidad cuando lo que se mueve son gramos
  2. Gramos o unidades: elige uno por producto y no lo cambies
  3. El recuento inicial: se parte de la realidad, no de lo que debería haber
  4. Recuentos periódicos y recuentos ciegos
  5. Mermas: registrar el motivo o falsear el histórico
  6. Almacén y mostrador son dos sitios distintos
  7. Entradas, coste y lo que puedes saber a fin de mes
  8. Plan para poner el stock en orden en una semana

En corto

  • Hay trazabilidad cuando cualquier gramo que hay hoy en el tarro se puede seguir hacia atrás hasta su entrada y hacia delante hasta su salida, sin agujeros.
  • Cada producto se lleva en gramos o en unidades, nunca en las dos cosas a la vez: mezclar unidades en el mismo producto es lo que arruina el recuento.
  • El control de stock se arranca contando lo que hay de verdad el primer día, no lo que debería haber según los papeles.
  • Las diferencias se registran como merma con su motivo —evaporación, resto del bote, rotura, muestra— y nunca ajustando el número hasta que cuadre.
  • El umbral de aviso se calcula multiplicando el consumo medio diario por los días que tardáis en reponer, más un margen de seguridad.

Un domingo a las once de la noche, la hoja dice que en el tarro de la variedad que más sale quedan 214 gramos. La báscula dice 197. Diecisiete gramos.

Nadie los ha robado. Se fueron en pesadas redondeadas hacia abajo, en la humedad que perdió el bote en agosto y en dos muestras sin apuntar. El problema no son los diecisiete gramos: es que no hay manera de saberlo. Y como no la hay, alguien teclea 197 encima del 214 y cierra el asunto.

Ese gesto —ajustar hasta que cuadre— convierte un histórico en papel mojado. Y en un club el histórico es lo único que explica de dónde salió y a dónde fue cada gramo.

Qué significa trazabilidad cuando lo que se mueve son gramos

La palabra suena a auditoría industrial, pero se comprueba fácil. Hay trazabilidad si de cualquier cantidad que tengas hoy delante puedes decir dos cosas:

  • Hacia atrás: qué entrada la trajo, cuándo, de qué acopio o proveedor, a qué coste y dónde se guardó.
  • Hacia delante: qué se dispensó y a qué socios, qué se traspasó al mostrador y qué se registró como merma, con su motivo.

Si las dos cadenas se recorren enteras, hay trazabilidad. Si un solo eslabón se resuelve con «eso lo llevaba Jose en una libreta», no la hay: una cadena con un agujero no explica ni lo de antes ni lo de después.

Esto no va de desconfianza. Las existencias son el frente donde más dinero se pierde sin que nadie lo note: la pérdida no es un billete que falta, es un gramo que no está. En la guía de gestión de un club es uno de los cuatro frentes.

Gramos o unidades: elige uno por producto y no lo cambies

Casi todos los recuentos que he visto fallar, fallaban aquí. No en la báscula: en la unidad. Cada producto se lleva en gramos o en unidades, nunca en las dos cosas a la vez. La flor y el hachís, en gramos con dos decimales. Un comestible, en unidades enteras.

El desastre clásico es el producto mixto: se preparan bolsitas de 2 gramos, alguien las cuenta como unidades y otro descuenta gramos del mismo tarro. A las tres semanas nadie sabe si quedan 40 gramos o 40 bolsas.

Los decimales y el redondeo de la báscula

Si trabajas en gramos, dos decimales. Con uno solo, cada pesada se come hasta 0,05 gramos: en un club de 60 dispensaciones diarias son 3 gramos al día que se evaporan del registro. Noventa al mes. Ese es el descuadre misterioso de casi todo el mundo.

Y todas las básculas, los mismos decimales. Una de 0,01 g en el mostrador y otra de 0,1 g en el almacén garantizan que el traspaso nunca coincida: sale 100,0 y llega 99,97. No es un fallo, es aritmética.

Decidid también cómo se redondea. Si el socio pide 5 gramos y la báscula marca 5,03 porque el cogollo no se parte, se registran 5,03. Redondear a favor del socio es legítimo, pero es una decisión que hay que tomar.

El recuento inicial: se parte de la realidad, no de lo que debería haber

La tentación es arrancar con las cifras de la hoja vieja. No lo hagas: esa hoja es la que no te merecía confianza. El primer día se parte de la realidad.

  1. Con el club cerrado. Un lunes por la mañana. Un recuento con socios en la puerta no sirve.
  2. Dos personas. Una pesa y canta, la otra apunta. A ser posible una de la junta.
  3. Producto por producto y ubicación por ubicación. Almacén y mostrador, por separado aunque sea la misma variedad: son dos saldos.
  4. Tara de cada bote apuntada. Si pesas con envase, réstalo. Un bote de cristal son 180 gramos de mentira.
  5. Lo que salga es el saldo bueno. No lo compares con la hoja anterior para «entender» la diferencia. Esa diferencia es historia, y se cierra hoy.
El recuento que abre el control de stock. Se hace una vez.

El último punto es el que más cuesta. Si arrancas persiguiendo una diferencia de hace dos años, no arrancas nunca. Acta corta —«a fecha de hoy, estos son los saldos de partida»—, la firma quien contó, y desde ahí todo movimiento se registra en el momento.

Recuentos periódicos y recuentos ciegos

Un punto cero sin recuentos posteriores dura tres semanas. La frecuencia la marca la rotación:

ProductoRotaciónRecuento
Variedades del mostradorAlta, salen a diarioSemanal, al cierre del domingo
Stock de almacénMedia, se mueve por traspasosMensual, completo
Extracciones y poca salidaBajaMensual, o al llegar al umbral
Consumibles (papel, filtros)Alta, de bajo valorMensual, por unidades

Y luego está el recuento ciego, el que de verdad mide si tu sistema funciona. Quien cuenta no ve la cifra del registro: pesa, apunta, y solo después se compara.

La diferencia la conoce cualquiera que haya contado un almacén: si sabes que deberían salir 214 y la báscula marca 213,4, la cabeza da por bueno el 214. Ese sesgo no se corrige con voluntad, se corrige tapando el número.

Un recuento en el que ya sabes el resultado no es un recuento. Es una confirmación.

Haz ciego el recuento semanal de las dos o tres variedades que más salen. Ahí está el grueso del movimiento y ahí se detecta antes un procedimiento que falla.

Mermas: registrar el motivo o falsear el histórico

Las mermas existen, son normales y no son un fraude. Las de verdad son cuatro:

  • Evaporación y pérdida de humedad. La grande. Lo que entra al 12 % y se estabiliza al 8 % pierde peso sin que nadie lo toque. En verano se dispara.
  • El resto del bote. Polvo, trozos pequeños y lo que se queda pegado. Hay que decidir: merma o producto propio con su nombre. Desaparecer, no.
  • Roturas y accidentes. Un bote que cae, algo que se moja. Poco frecuente y fácil de justificar.
  • Muestras y catas. Lo que se da para probar una variedad nueva. Es defendible, y por eso tiene que estar escrito: cuánto, a quién y quién lo autorizó.

Las cuatro se registran como salida de tipo merma, con cantidad, fecha, motivo y quién la anotó. Nunca como un ajuste.

Y aquí está la idea del post. El ajuste silencioso es lo que hace inútil el histórico. Al teclear 197 encima del 214 pierdes saber cuánto se evapora de verdad en tu local, detectar que una variedad merma el triple que las demás y distinguir una pérdida física de un fallo de registro. Todo a cambio de que la pantalla se ponga verde.

Un club que registra mermas pierde un porcentaje conocido —entre el 2 % y el 5 % según cómo guardéis el producto— y se alarma cuando se sale de ahí. El que ajusta no se alarma nunca, porque siempre cuadra.

Almacén y mostrador son dos sitios distintos

Un error muy extendido es llevar «el stock del club» como una cifra única. Si hay producto en el almacén y en el bote del mostrador, hay dos saldos, y el movimiento entre ellos tiene que quedar escrito.

Un traspaso completo lleva producto, cantidad exacta, origen, destino, fecha, hora y quién lo hizo. Eso último no es control policial: evita que un descuadre del sábado sea culpa difusa de los cinco que pasaron por la barra.

La ventaja llega en el recuento: con las ubicaciones separadas cuentas solo el mostrador cada semana, quince minutos, y dejas el almacén para el mensual. Con una cifra única o cuentas todo o nada, y por eso no se cuenta nunca.

Y el traspaso se pesa al salir y al llegar. Si sale 250,00 y llega 249,7, esos 0,3 gramos son merma del traspaso. Lo que no vale es que el destino asuma lo que dijo el origen.

Entradas, coste y lo que puedes saber a fin de mes

Todo lo anterior se sostiene sobre las entradas, el primer eslabón. Cada una necesita fecha, producto, cantidad, ubicación, coste total, quién la registró y la decisión que la respalda: el acuerdo de junta, la previsión aprobada. Una cantidad decidida en un órgano y anotada es una cosa; una que apareció es otra.

El coste tampoco es un dato menor: determina la aportación. Si no sabes a cuánto sale el gramo puesto en el bote, con su merma incluida, no fijas una aportación: pones un número redondo y esperas que salga. Ahí el stock se enchufa con el cuadre de la caja, porque el tarro y el cajón cuentan la misma historia del día.

El umbral de aviso y cómo se elige

El umbral no se pone a ojo. Se calcula: consumo medio diario × días que tardáis en reponer, más un margen. Si salen 35 gramos al día y reponer os lleva 10 días, el umbral está en 350 gramos; con un 30 % de margen, en 450. Revísalo cada trimestre: uno de hace un año avisa tarde o avisa siempre.

Lo que se puede saber a fin de mes con un histórico limpio

Esta es la recompensa, y solo llega si nadie ajustó nada:

  • Rotación por variedad. Cuántos días tarda en agotarse cada una. Descubres que dos llevan cinco meses ocupando capital.
  • Merma por variedad. Si una merma el 9 % y el resto el 3 %, o entra más húmeda de lo que dice el papel o se guarda mal.
  • Coste medio del gramo dispensado. Coste de las entradas entre lo que salió de verdad, mermas incluidas. Con ese número se revisa la aportación.

Todo eso se lee mejor si tienes descrito qué hay en cada tarro; lo cuento en variedades y terpenos en el mostrador.

Plan para poner el stock en orden en una semana

Siete días bastan y ningún paso ocupa una tarde. El orden importa: cada uno hace posible el siguiente.

  • Día 1. Productos y unidad de cada uno. Todo lo que manejáis y, al lado, gramos o unidades. Una sola por producto. Aquí se resuelven los mixtos.
  • Día 2. Ubicaciones y básculas. Qué sitios existen —almacén, mostrador y poco más— y que todas las básculas tengan los mismos decimales. Apunta la tara de los botes.
  • Día 3. Recuento inicial con el club cerrado. Dos personas, producto por producto y ubicación por ubicación. Lo que salga es el punto cero, y se firma.
  • Día 4. Motivos de merma y quién los registra. Cuatro motivos, no quince. Y una regla escrita: prohibido corregir un saldo sin motivo asociado.
  • Día 5. Umbrales de aviso. Consumo medio por días de reposición, en las variedades principales. Con un mes de datos aproximados vale.
  • Día 6. Rutina de traspaso y cierre. Una hoja detrás del mostrador: cómo se pesa un traspaso, cómo se anota una merma, qué se cuenta al cerrar. Que quien entre nuevo la siga solo.
  • Día 7. Primer recuento ciego. Las dos o tres variedades que más salen, sin mirar el saldo. Compara y anota la diferencia sin tocarla: es tu línea de partida real.

A los treinta días tendrás algo que hoy no tienes: un porcentaje de merma propio, medido en vuestro local y con vuestro producto. Y cuando el tarro marque diecisiete gramos de menos ya no será un misterio. Será un dato, y sabrás si toca preocuparse.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se lleva el control de stock de un club de cannabis?

Con un saldo por producto y por ubicación, en una única unidad de medida, donde cada entrada, cada dispensación, cada traspaso y cada merma quedan registrados en el momento y con su autor. Encima de eso, recuentos periódicos según la rotación de cada producto. Lo que no funciona es una cifra global que se corrige de vez en cuando para que cuadre.

¿Cada cuánto hay que hacer inventario en un club social?

Depende de la rotación. Las variedades del mostrador conviene contarlas una vez por semana, al cierre; el almacén, una vez al mes y completo. Los productos de poca salida pueden esperar al recuento mensual o contarse cuando llegan al umbral de reposición.

¿Qué es una merma y cómo se registra?

Es una salida de producto que no llega a ningún socio: evaporación y pérdida de humedad, el resto que queda en el bote, roturas y muestras. Se registra como un movimiento propio, con cantidad, fecha, motivo y quién lo anotó. Nunca como una corrección del saldo, porque una corrección borra la información en lugar de guardarla.

¿Qué porcentaje de merma es normal en un club de cannabis?

Lo habitual está entre el 2 % y el 5 % según cómo y dónde se guarde el producto, con picos en verano por la pérdida de humedad. Pero la cifra que importa es la vuestra: solo se conoce midiéndola durante unos meses con las mermas registradas por motivo, y sirve para detectar cuándo algo se sale de lo normal.

¿Es mejor llevar el stock en gramos o en unidades?

En gramos con dos decimales para todo lo que se pesa, y en unidades enteras para lo que se cuenta, como comestibles o consumibles. Lo importante es que cada producto tenga una sola unidad de medida: llevar el mismo producto a la vez en gramos y en piezas es la causa más común de que un recuento no cuadre nunca.

Que el tarro y el registro digan lo mismo

AppClub lleva el stock por ubicaciones, con traspasos firmados y mermas con motivo, para que el recuento del domingo sea una comprobación y no una investigación. Hecho en España, para clubes que quieren poder explicar cada gramo.

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